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CÓMO COMPRAR LETRAS DEL TESORO PASO A PASO

Durante años, las Letras del Tesoro fueron un producto olvidado, algo que solo interesaba a los bancos. Pagaban prácticamente cero y nadie les prestaba atención. Todo cambió con la subida de tipos: de repente, prestarle dinero al Estado español volvía a rentar, y miles de ahorradores hicieron colas —físicas y virtuales— para comprarlas. Hoy, con los tipos del BCE de nuevo a la baja, la rentabilidad ha moderado su euforia, pero las Letras siguen siendo la forma más sencilla y segura de poner tu dinero a trabajar a corto plazo. En esta guía vas a ver, paso a paso, qué son exactamente, cuánto rentan ahora mismo y cómo comprarlas sin dejarte comisiones por el camino.

Qué es exactamente una Letra del Tesoro

Una Letra del Tesoro es un préstamo que le haces al Estado a corto plazo. El Gobierno necesita financiarse, así que emite estos títulos de deuda pública con vencimientos de tres, seis, nueve y doce meses. Tú le prestas el dinero y, al vencimiento, te lo devuelve con un beneficio pactado de antemano. Al ser deuda del Estado español, se consideran una de las inversiones más seguras que existen: solo perderías tu dinero si España quebrase, un escenario extremadamente improbable.

Aquí conviene entender un detalle técnico que despista a mucha gente: las Letras se compran «al descuento». Esto significa que no pagas 1.000 euros para recibir 1.000 euros más intereses, sino que pagas menos de 1.000 euros y al vencimiento recibes los 1.000 euros completos. La diferencia es tu ganancia. El valor nominal de cada Letra es de 1.000 euros, y esa es la inversión mínima: puedes comprar por 1.000, 2.000, 3.000 euros… siempre en múltiplos de mil.

Cuánto rentan las Letras del Tesoro ahora mismo

Este es el dato que cambia constantemente y que debes mirar antes de invertir, porque la rentabilidad se fija en cada subasta según cómo estén los tipos de interés. A mediados de 2026, tras los recortes del Banco Central Europeo, las Letras se mueven en una horquilla de entre el 2,1% y el 2,65% aproximadamente, según el plazo. En la subasta del 2 de junio de 2026, por ejemplo, las Letras a doce meses ofrecieron un tipo medio del 2,543% y las de seis meses un 2,376%; las de tres meses rondaban el 2,15%.

Traduzcamos ese porcentaje a euros con un ejemplo real. Si compras una Letra a doce meses con una rentabilidad del 2,54%, pagarás alrededor de 975 euros por cada título. Doce meses después, el Tesoro te devuelve los 1.000 euros. Has ganado unos 25 euros por Letra sin hacer absolutamente nada, con la garantía del Estado detrás. Si en lugar de una compras diez (10.000 euros de nominal, unos 9.750 euros desembolsados), tu beneficio ronda los 250 euros al año. No es para hacerse rico, pero es rentabilidad segura sobre dinero que, de otro modo, dormiría en la cuenta corriente perdiendo valor frente a la inflación, un problema que trato a fondo en el artículo sobre cómo proteger tus ahorros.

Cómo comprarlas: las tres vías (y cuál te conviene)

Existen tres formas de comprar Letras del Tesoro, y la diferencia entre ellas puede comerse buena parte de tu rentabilidad. Presta atención a esto.

La primera y más recomendable es comprarlas directamente al Tesoro Público, sin intermediarios. Se hace a través de una Cuenta Directa en el Banco de España, y su gran ventaja es que no cobra ninguna comisión. Puedes abrirla y operar por internet en la web del Tesoro identificándote con certificado digital, DNI electrónico o el sistema Cl@ve, o de forma presencial pidiendo cita en una sucursal del Banco de España. Es la opción que más rentabilidad te deja en el bolsillo.

La segunda vía es a través de tu banco de siempre. Es cómodo, pero tiene un coste que en el entorno actual resulta demoledor: las comisiones. Por ponerte cifras reales, algunos grandes bancos cobran en torno al 0,5% del nominal por comprar Letras, con mínimos que van desde los 6 hasta los 30 euros por operación. Piénsalo bien: si una Letra a un año te va a rentar unos 25 euros y el banco te cobra 30 de comisión, ¡acabas perdiendo dinero! Con rentabilidades tan ajustadas, pagar comisiones por comprar Letras es tirar piedras contra tu propio tejado.

La tercera vía es el mercado secundario, comprando o vendiendo Letras ya emitidas a través de un bróker a precio de mercado. Es útil sobre todo si necesitas vender antes del vencimiento, aunque para el ahorrador que compra y mantiene hasta el final, la Cuenta Directa sigue siendo lo más limpio.

Cómo funciona una subasta (y qué debes marcar)

Las Letras no se compran cualquier día: se emiten en subastas mensuales que el Tesoro celebra los martes. Suele haber dos citas al mes: en la primera se subastan las de seis y doce meses, y en la segunda las de tres y nueve meses. Tú presentas tu petición antes de la fecha límite y esperas al resultado.

Al hacer la petición te encontrarás con dos opciones: petición competitiva o no competitiva. La diferencia es sencilla y, para el pequeño inversor, la respuesta está clara. En una petición competitiva tú indicas el precio máximo que estás dispuesto a pagar, algo pensado para grandes inversores que saben lo que hacen y arriesgan quedarse fuera si su precio no entra. En una petición no competitiva, en cambio, aceptas sin más el precio medio que resulte de la subasta, garantizándote que te adjudiquen los títulos. Para el ahorrador particular, la petición no competitiva es casi siempre la elección correcta: sencilla, sin cálculos y sin riesgo de quedarte compuesto y sin Letras.

La fiscalidad: aquí hay una sorpresa agradable

Las ganancias de las Letras del Tesoro tributan en el IRPF como rendimientos del capital mobiliario, dentro de la base del ahorro, con la escala que en 2026 va del 19% (primeros 6.000 euros) al 30% (más de 300.000 euros). Hasta aquí, igual que un depósito o un dividendo.

Pero hay una diferencia práctica muy relevante y que poca gente conoce: las Letras del Tesoro no tienen retención a cuenta. Cuando cobras los intereses de un depósito o un dividendo, el banco te retiene automáticamente un 19% para Hacienda. Con las Letras, no: recibes el importe íntegro y eres tú quien declara la ganancia y paga en la declaración de la renta del año siguiente. Esto no significa que pagues menos impuestos —tributas exactamente igual—, pero sí que disfrutas del dinero completo durante más tiempo antes de rendir cuentas. Eso sí, ojo: como no te retienen nada, tendrás que acordarte de incluirlo tú en tu declaración. La fiscalidad detallada de los distintos productos la desgloso en el artículo sobre fiscalidad de fondos, ETFs y dividendos.

¿Merecen la pena en 2026?

Seamos honestos, que de eso va esta serie. Las Letras del Tesoro son seguras y sencillas, pero «seguro» no es sinónimo de «buena inversión». En el momento actual, muchas cuentas remuneradas y depósitos a plazo fijo ofrecen rentabilidades similares o incluso superiores, con la misma seguridad —los depósitos hasta 100.000 euros están cubiertos por el Fondo de Garantía— y a veces con más comodidad. Organizaciones de consumidores como la OCU han señalado precisamente que, con los tipos donde están, las subastas del Tesoro han perdido parte de su atractivo frente a esas alternativas. Por eso, antes de lanzarte, compara: mira qué te ofrece una buena cuenta remunerada y contrástalo con la Letra.

¿Dónde encajan entonces las Letras? Son ideales para aparcar dinero que vas a necesitar a corto plazo con riesgo casi nulo: el colchón que no quieres arriesgar, la parte más conservadora de una cartera diversificada, o el dinero que esperas usar en unos meses. No son un vehículo para hacer crecer tu patrimonio a largo plazo —para eso están la bolsa y los fondos indexados—, sino un refugio rentable y tranquilo. Si buscas entender cómo combinar este tipo de activo seguro con inversiones de más recorrido, lo explico en el artículo sobre cómo diversificar tu cartera correctamente.

Sencillas, seguras y sin misterio

Comprar Letras del Tesoro no tiene ninguna complicación una vez conoces el terreno: entiendes que se compran al descuento, miras la rentabilidad de la última subasta, abres tu Cuenta Directa en el Tesoro para no pagar comisiones, presentas una petición no competitiva y esperas al vencimiento para cobrar. Punto. Son la puerta de entrada perfecta al mundo de la inversión conservadora, un producto que cualquiera puede entender y usar. Solo recuerda las dos claves que marcan la diferencia: evita las comisiones bancarias comprando directamente al Tesoro, y compara siempre la rentabilidad con la de un buen depósito o cuenta remunerada antes de decidir. Con esos dos consejos en mente, prestarle dinero al Estado puede ser una pieza pequeña pero útil de tu estrategia de ahorro.

Este artículo tiene finalidad divulgativa y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. Las rentabilidades de las subastas varían constantemente; consulta los datos oficiales del Tesoro Público antes de invertir.

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